Razones para protegerte de la contaminación y los químicos del entorno

Preocupaciones en nuestro día a día han existido, y seguirán existiendo: las deudas de nuestra tarjeta de crédito, el tráfico que cada día empeora, el jefe malhumorado, cosas que nos estresan y que definitivamente afectan nuestra salud.

Y es el tema de salud el que está tan presente en nosotros. Aquí quiero dar mi primera pausa, no pretendo ponerme a jugar al super Doctor experto en todos los males que sufres, desde el famoso “me duele la rodilla”, hasta las cosas más extrañas que puedas manifestar en tu cuerpo. A lo que si puedo jugar es a ser un ambientalista que tiene muy presente la responsabilidad propia, y me explico: Si cada mañana mi desayuno es algo parecido a una pizza (y de esas cosas de desagradable sabor que ya tienen preparadas en todo momento, les llaman liru sisar, o algo así), galletas y refrescos, es evidente que algo muy malo va a ocurrir con mi salud pero ¡Es mi responsabilidad!. Estoy tomando decisiones y voy a pagar el precio correspondiente. ¿Qué crees? Lo que no puedo hacer es levantarme y decir “hoy quiero estar sano por lo que voy a respirar aire limpio” ¡No! Eso no lo puedo hacer, eso deteriora tu salud y es injusto.

¿Te has preguntado que tan limpio está el aire que respiras? Probablemente no, pero estoy seguro que lo intuyes, está contaminado. Y Claro que lo está, está tan contaminado que de cada 100 personas que hay en el mundo, 92 no respiramos aire limpio. Lo más probable es que tu seas una de esas 92 personas.

Las consecuencias de respirar

A este subtítulo parece que le falta una palabra, debería decir “las consecuencias de respirar AIRE CONTAMINADO”, pero te lo puedo a repetir ¡92 de cada 100 personas lo respiramos!, tristemente la mayoría de nosotros sufrimos las consecuencias, aunque no nos demos cuenta, pero te lo voy a revelar de manera bastante directa.

En 2013, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), clasificó la contaminación del aire como carcinógeno para los humanos.

Regresemos al tema de la responsabilidad. Durante décadas nos han alertado las consecuencias de fumar, parte de esas consecuencias es desarrollar cáncer. Si tu lo haces (y prendo 100000000 veladoras para que no lo hagas, por favor), es tu responsabilidad y pagarás las consecuencias, que consisten en inhalar un cancerígeno, te estás matando a ti mismo. La mayoría de nosotros estamos inhalando un cancerígeno, nadie nos preguntó si queríamos hacerlo, pero estamos pagando esta consecuencia.

De acuerdo a la OMS, la contaminación del aire es un asesino silencioso. En el 2020, de acuerdo a la información que nos compartió el Ex Vicepresidente Al Gore en el entrenamiento Climático para Latinoamérica, citando a The Lancen Commision on Pollution and Health, 9 millones de personas fallecieron de manera directa por este asesino. En el 2020 pasó otra cosa que nos sacudió a todos, la pandemia de la COVID-19, que nos obligó a encerrarnos en nuestros hogares. Si visitamos Our World Data, nos encontraremos 1.87 millones de muertes reportadas por la pandemia en el año.

El aire contaminada mata a más personas que la pandemia. Y te voy a decir algo, en toda la historia las pandemias siempre han tenido un punto de finalización, pero la contaminación no deja de subir.

Otras consecuencias que sabemos sobre respirar aire son: problemas cardiacos, respiratorios, aumento en el riesgo de enfermedades mentales, aumento en el riesgo del desarrollo de diabetes (Si, asi de raro), enfermedades renales, entre otras tantas cosas.

¿El gobierno local te ha advertido alguna vez sobre los niveles de contaminación que respiras?

No se trata solo del aire

Típicamente solemos clasificar a la contaminación como de aire, agua y suelo. La realidad es que es una forma de clasificar que se queda bastante corta, pero para simplificar este artículo, nos vamos a quedar con estas 3 formas.

Hablemos del agua. La pongo en segundo lugar de importancia (lo cual es una falacia, en la naturaleza ningún elemento es más importante que el otro), que el aire solo podemos vivir en ausencia de este unos cuantos minutos, sin agua resistimos un poco más.

Este elemento tan esencial para la vida del planeta lo hemos destrozado. Nuestros océanos están totalmente contaminados, los hemos tratado como los retretes internacionales. Desde los casos más actuales, como el depositar agua radioactiva, hasta casos más clásicos como la enfermedad de Minamata, y que curiosamente ambos vienen de Japón. Año tras año, década tras década, nuestros océanos sufren y cada sustancia que vertimos regresa a nosotros. Lo más popular es el mercurio, aunque no es lo único que hemos tirado. Es un metal pesado neurotóxico, y que dependiendo su forma química será liposoluble (le gusta la grasita), especies marinas lo consumen. Después nosotros nos las comemos en deliciosos tacos de pescado. ¿Estamos comiendo mercurio? Eso ni siquiera se pone en duda. Algunos especialistas han mencionado incluso mujeres embarazadas deberían evitar el consumo de especies marinas (lo cual deberás verificar con tu médico).

No sólo es el mercurio, ¿Qué tal los microplásticos? Un auténtico dolor de cabeza, y aunque parece evidente las maneras en que contaminamos nuestros océanos con estos (la monstruosa bolsa desechable de plástico), a veces nuestras inocentes actividades cotidianas son las que los generan. De casualidad ¿Usas pastas dentales con cuadritos brillantes que tu crees que te pondrán blancos tus dientes? O ¿Usas exfoliante? Si respondes que si, tu estás contaminando con microplásticos nuestros cuerpos de agua, no te sientas culpable, lo acabas de descubrir.

Al día de hoy todavía se investiga el efecto del plástico en el medio ambiente. Al momento, entre todo sabemos de la presencia de unos químicos llamados disruptores endócrinos. Son algo así como falsas hormonas que desestabilizan tu sistema endócrino. Estos disruptores parece estar perjudicando todo el ecosistema marino, también te están perjudicando a ti.

Por cierto dos datos que te volarán la cabeza:
1. La principal fuente de contaminación por microplásticos al océano no proviene de la monstruosa bolsa desechable de plástico, sino del uso de los neumáticos (llanta o rueda, dependiendo el país en que lo leas. Es la cosa negra que hace moverse al automóvil).
2. Todos tenemos microplásticos en nuestro interior. Pero, la mayor parte de estos no vienen del agua o de alimentos marinos, sino del aire que respiramos.

El cambio climático también deteriora tu salud

Déjame decirte esto:

• El cambio climático es real.
• El cambio climático si está amenazando la vida de todos los seres del planeta.
• La actuación de los humanos es la razón principal por la que está ocurriendo.
• La quema de los combustibles fósiles (gasolina y diesel) son los principales contribuidores de gases de efecto invernadero. Mejor prepárate, porque en unos años estarán prohibidos. No son el futuro, son el pasado, un sucio y contaminante pasado.

¿Sufres alergias? Probablemente. Décadas atrás 1 de cada 30 personas sufría una de algún tipo, hoy es 1 de cada 3. Soy tan afortunado de no ser yo quien sufra, soy la envidia de mis amigos. De las alergias más comunes tenemos al polen. El polen tiene una enzima llamada NOX (no lo confundas con el contaminante del mismo nombre), que al inhalarlo provoca un daño en las membranas de tu sistema respiratorio, lo cual hace que se active de manera violenta tu sistema inmune, y ahí lo tienes, un desagradable episodio de alergia respiratoria, mientras que yo te veo sufrir mientras me envidias por no sufrir nada (pero como eres mi amigo, sufro en silencio contigo).

La excesiva concentración de CO2 (un gas de efecto invernadero) en las ciudades, hace que las plantas crezcan más y más rápido. Esto parece bueno, hasta que encontramos que ciertas especies como la ambrosía (Ambrosia spp.), empieza a soltar hasta 5 veces más polen. Peor aún, cuando el polen se junta con las partículas contaminantes de los combustibles, el efecto se potencia. Mala noticia para ti, los gases de efecto invernadero seguirán aumentando, tus alergias también.

Pero eso no es todo. ¿Qué pensarías si te dijera que los alimentos que consumen son menos nutritivos), no me refiero a la asquerosa pizza del liru sisar, sino a los alimentos naturales. En la TED Talk de Kristie Ebi nos los deja bastante claro: al aumentar la concentración de CO2, los nutrientes de los cultivos se reducen. Asimismo, otra cantidad importante de estudios han llegado a las mismas conclusiones. Menos nutrientes en los alimentos perjudica tu salud.

Si el entorno está contaminado, me encierro en mi casa

Parece lógico, pero no. Multitud de fuentes mencionan que dentro de tu hogar puede existir una concentración 5 veces mayor de contaminantes que lo que hay allá afuera ¿Qué tan real es esto?

En primer lugar, no hay un único tipo de contaminante, hay miles. Te comentaba que hay maneras de clasificarlos (me limite a decir agua, aire y suelo). Una manera es por cuestión química y es aquí donde nos preocupan aquellos que se llaman COV (Compuestos orgánicos volátiles, en inglés VOC). Es bastante gracioso, por que el aromatizante que utilizas por sus deliciosos aromas de “brisa manantial del oriente”, con efecto relajante y hogareño, yo lo denomino COV, y que allá afuera sería un contaminante. Ese delicioso aroma (¿lo es?), se trata realmente de un contaminante que también te está perjudicando.

Si consideramos que tu casa es un espacio relativamente pequeño, los contaminantes se concentran fácilmente, así que eso de “mas contaminado que allá afuera”, tiene mucha verdad. En lo personal he monitoreado interiores, encontrando resultados bastante alarmantes, a mi me preocupa bastante, ya que si consideramos que es en nuestro hogar donde dormimos, y nos alimentamos, pasamos alrededor de 10 horas ahí adentro. Por eso yo tengo un purificador de aire para interiores.

¿Recuerdas los disruptores endócrinos de los plásticos? También están en el hogar, se llaman retardantes de llamas, su función es reducir el riesgo de incendios de tus muebles, aparatos electrónicos y telas. Durante la vida útil de estos productos se van liberando. Existen enormes sospechas sobre la relación con estos y el desarrollo del cáncer, particularmente de tiroides y de mama. Se van acumulando en el polvo. ¿Quiénes estarán más próximos a este polvo? Tal vez los más enanos del hogar, como tus bebés y tus mascotas.

¿Me puedo proteger?

No podemos encerrarnos en una burbuja, y parte del daño que hemos provocado al planeta es irreversible, pero si podemos hacer algo para protegernos.

Ese es el objetivo de este espacio, donde encontrarás artículos donde te platico de manera más particular de cada temática.

Asimismo tengo el Podcast Contaminación y Salud por Carlos Bustamante, el espacio donde aprender a protegerte, con episodios totalmente gratis, disponible en Spotify, Apple Podcasts, Google Podcasts, y las principales apps de reproducción de este tipo de contenido.

Te sugiero empezar con los siguientes episodios:

EP. 71 | El aire también deteriora tu salud 2.0

 

EP. 70 | Bebés, niños y los contaminantes del hogar

EP. 61 | Los alimentos pierden nutrientes por la contaminación

EP. 58 | Alimentos marinos contaminados

Mi misión es enseñarte a protegerte de los químicos y contaminantes. Sígueme en este blog, en mis redes sociales y mi podcast, donde recibirás más contenido como este.

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